7 de cada 10: La tragedia silenciosa que ocurre frente a nuestros ojos
Quiero informarle lo siguiente; como comunidad, como conjunto social y como familia, estamos maltratando y dañando a seis niños de cada diez, esto es real aunque usted no lo puedas ver; esa información es según la Unicef, el fondo de las Naciones Unidas para la niñez, que solo se basa en estadísticas reportadas, pero yo pienso que son mucho más por los casos que no son registrados, pues una gran cantidad de padres ni siquiera se dan cuenta de que sus hijos son maltratados; estamos hablando de siete u ocho niños de cada diez que están siendo maltratados y violados en estos momentos; niños que, con toda seguridad, son nuestros hijos, nuestros nietos, son nuestros sobrinos y nuestros vecinos.
Esto quiere decir que, si en un salón de clases reunimos treinta niños, 21 de ellos son víctimas de algún tipo de maltrato o de violencia. Señor o señora ¿Cómo es que estamos tan ciegos e insensibles que no podemos ni siquiera ver y sentir esto, aunque pasa en nuestras narices? Algo grande está pasando en nosotros que a pesar de lo que vemos con la delincuencia nos mantenemos y seguimos impávidos. Es alarmante, es una tragedia, es una pesadilla que se relaciona con nuestra propia familia y con nosotros mismos.
Nuestros niños y niñas están siendo violados y violadas sexualmente y son maltratados física y emocionalmente, y tremendamente dañados psicológicamente. Y estamos actuando como si eso no es una realidad. Ya esto tenemos que comenzar a verlo y sentirlo para poder resolverlo, aunque tengamos que prepararnos para eso; o comprarnos un telescopio o un microscopio para poder vernos por fuera y por dentro; ignorar el maltrato a siete de cada diez de nuestros hijos, ya debe parar. A esto tengo que añadir que un gran porcentaje de nuestros niños son partes de la delincuencia organizada, también se están drogando y están en las cárceles, al mismo tiempo que son desaparecidos sin dejar huellas.
Pienso muchas veces que nuestra actitud de ignorar y permanecer impertérrito frente al maltrato a nuestros niños es una condición enfermiza; no solamente falta de conocimiento y educación moral; tenemos una miopía espiritual y un profundo vacío existencial.
La aceptación pasiva y casi consentida de todos los actos de violencia y delincuencia que se manifiestan en contra de nuestros hijos y nuestros niños me da la idea de que estamos tremendamente alienados e incapaces de identificar y atender esta gran emergencia social y familiar; la cual nosotros somos quienes tenemos la responsabilidad prevenir y atender. Es más que probable que sus hijos o uno de ellos este siendo maltratado en estos momentos.
